Aquella fue una dura mañana para Kairi, pero aun así intentó fingir que todo estaba bien y siguió con sus actividades diarias normales, como la clase de cocina de su sirviente favorito.
—Majestad, ¿está todo bien? —preguntó Kenny al notarla demasiado distraída mientras trataba de enseñarle como hacer pavo.
—Kenny, ya te he dicho miles de veces que no me llames así —solo dijo sin siquiera mirarlo.
—Pero el rey…
—Al diablo con el rey. —Bufó—. Te ordenó como tu reina que ignores la orden del