Kairi posó una mano en el hombro de Tristan y apretó su boca contra la suya otra vez, moviendo con desenfreno sus labios, tratando de instarlo a hacer lo mismo, pero él siguió besándola con suavidad, como queriendo llevar las cosas lentamente.
Sin saber muy bien qué hacer para demostrarle su amor, se levantó de su asiento y se sentó en el regazo de su marido, apretando ahora sus dos hombros y pegándose a su pecho fuerte, intentando decirle con cada beso lo que sentía.
Se separó por un momento