Entre las ocupaciones de su marido y las travesuras de su hija, Tristan y Kairi no podían pasar mucho tiempo juntos, y pronto llegó el día de la boda causante de tanto revuelo y alboroto en el palacio.
Ella como la reina sería la anfitriona de la novia, y debía supervisar que estuviera cómoda y todo eso, un tema para el que Meredith la preparó muy bien.
—Después de que muriera la antigua reina, yo me encargué de ser la anfitriona de todas las bodas importantes —le contó, con una sonrisa orgul