Al volver con los demás y recuperar a su hija, alejándola de su consentidora tía, Tristan les pidió que se adelantaran a sentarse en los jardines y él las alcanzaría en un momento porque tenía algo que hacer, aunque no quiso decirle qué.
Se entretuvo sentada a la sombra de los árboles teniendo una pequeña conversación con su niña para tratar de ayudarla en su pronunciación con algunas palabras difíciles que le costaban por al menos media hora, antes de que oyera pasos acercarse y viera a su mar