Suspiró sintiendo a su hijita enredar sus bracitos alrededor de su cuello y apoyar su cabecita en su hombro, aburrida por el evento a pesar de que ahora estaban tocando música para que las parejas bailaran. Acarició sus cabellos blanquecinos con una mano distraídamente, mirando a su esposo entre el gentío hablando con la gente importante.
—¿Qué haces? —Meredith se apareció a su lado de repente—. Eres la reina, tienes que estar con tu marido.
—Pero Shiry tiene sueño y…
—Yo la cuido. —Se la quit