Mundo ficciónIniciar sesiónSamuel un apuesto profesor universitario, después de una lucha constante de doce años con su pareja, decide separarse, una mañana toma su maleta y sale de su casa huyendo de las innumerables confrontaciones con su ex mujer. Después de seis meses de separación, viviendo en una habitación de un hotel, recibe la invitación de un amigo para encontrarse en un bar. Allí conoce a Solange, joven impetuosa, divertida, de una belleza impresionante, ese encuentro resultó ser el inicio de una relación que cada día los va envolviendo en un huracán pasional. La vida les tenía una jugada que no se lo esperaban, Solange resultó ser su alumna, esto sumado a la diferencia de edad que existía entre los dos, los enredó en una maraña de odios, de peleas, de luchas; para defender su amor miraron de frente a la muerte, a las injusticias, a los peores comentarios de los que consideraban sus amigos. Samuel a sabiendas de todo lo que podía perder, decidió jugársela toda por su felicidad, una felicidad que nunca tuvo en los doce años que compartió con su antigua pareja, pareja que después no resultó ser tan transparente como todos lo creían. Ahora que la vida le estaba dando la oportunidad de renacer de nuevo, estaba dispuesto a luchar por todo aquello que consideraba un amor limpio, un amor que jamás pensó que podía llegar a su vida, una vida llena de sinsabores, de peleas inexplicables que aguantó por mucho tiempo, quizás por comodidad, por costumbre y sobre todo para no alejarse de su hija. Pero en el momento más inesperado, llegó Solange, su amor fue razón suficiente para entender que la felicidad llega, después de muchos años de vivir en la tormenta..
Leer másÁngeles Luna y Dave Ulibarri se conocieron en su adolescencia y comenzaron una historia de amor que cayó en la rutina, los prejuicios, la insatisfacción y por último... la infidelidad.
Dave formaba parte de un club para adultos, dónde las fantasías se hacían realidad. Dominantes, sumisas, exhibicionismo... en ese lugar todo era posible y también privado. Él jamás creyó que su esposa tan inocente y cerrada en temas íntimos acabaría siguiéndolo y por último descubriendo su doble vida.Después de un proceso muy difícil, el divorcio fue efectivo. Ángeles formó una familia con Jacob Spencer, un dominante del club Tentaciones y también su abogado. Dave comenzó una relación y posteriormente una numerosa familia con Tamara, su secretaria.La vida da demasiadas vueltas y cuando Iker Spencer conoció a Audrey Ulibarri, sintió como era atraído por una fuerza invisible hacia ella. Ella tenía todo lo que amaba en una mujer, a excepción de su identidad. Un amor no podría ser posible entre los dos. Para Iker era inconcebible, para Audrey era muy posible.Los dos tenían amigos en común. Sus padres eran socios del club Tentaciones y los amigos de sus padres también, ¿Cómo podrían vivir sin conocerse? Era improbable.Audrey era parecida a su alocada madre. Tamara se había propuesto conseguir a Dave a cómo diera lugar y acabó seduciéndolo hasta que obtuvo lo que tanto quería. Audrey creía que Iker también se rendiría a sus encantos, pero las cosas estaban muy lejos de ser ni remotamente similares a lo que pensó.Alondra era preciosa y cualquier muchacho de la universidad se volteaba para mirarla, pero aunque tenía muchos pretendientes, su corazón solo era de Iker. Suspiraba por él e intentaba conquistarlo sin éxito. Ese muchacho era inalcanzable y tal vez por eso más aún le atraía. Ella estaba acostumbrada a tener todo lo que deseaba, pero aunque finalmente conseguiría casarse con el amor de su vida, ¿Lograría ganar su amor?---------------INICIOAfrodita y Apolo, dos amigos de Iker y también de Audrey veían como morían por estar juntos, pero jamás sucedía nada entre los dos. Para ellos era una relación posible, pero Iker se mantenía reacio. Él creía que sus padres jamás aprobarían una relación con Audrey; eso uniría ambas familias y sería incómodo.Audrey era preciosa y no conocía la timidez, al menos en la mayoría de las situaciones. Ella siempre decía lo que pensaba del modo en que le saliera y cometía alguna travesura. Su personalidad era muy similar a la de su madre, aunque no creía ser mucho más perseverante.Audrey y Afrodita habían ido a la heladería, era un día caluroso y debían ponerse al día con las últimas novedades. Afrodita estaba conociendo un muchacho, pero cuando él pidió la prueba de amor para continuar con ella le había mandado al demonio. Si alguien tenía las cosas claras en su vida, esa era Afrodita.-Siempre te dije que Anthony no te convenía- Era cierto, ella no creía que tuvieran punto en común-No importa, mejor tenerlo lejos, ¿Pensaba que yo caería en su juego? Si claro, que estúpido- Afrodita se veía relajada, muy lejos de lo que una enamorada estaría si terminara su relación. No lo amaba y probablemente no hubiesen podido seguir adelante-Ahora es mi turno. Voy a seducir a Iker- Audrey se había sonrojado y en su rostro se notaba que estaba más que lista para llevar adelante su plan-¿Estás segura?- Afrodita no lo creía apropiado, le parecía demasiado loco y arriesgado-Completamente. Él no podrá resistirse a mi y se que cuando estemos juntos hará lo que fuera por continuar. Él olvidará hasta quienes son nuestros padres, estoy segura- Estaba confiada, segura de si misma y solo necesitaba el día apropiado para hacer realidad su sueño romántico y pasional-Solo espero que todo salga como tú lo esperas, pero aún así estaré para tiAfrodita conocía bien a los dos, pero algo le decía que Iker no caería en la tentación tan fácilmente como Audrey creía, tenía dudas...-Iremos a la fiesta de la universidad. Iker estará allí, estoy segura- Afrodita sabía que se vería envuelta en los planes de su amiga, pero no tenía más opciones que acompañarla. Si todo salía mal, debía apoyarla-Planeaba estudiar ese día-Siempre estudias, nunca haces nada diferente. No sé cómo somos amigas- Bromeó y ella no pudo coincidir más con ese comentarioLas personalidades de las dos amigas eran totalmente opuestas. Audrey era alocada, decidida y no conocía lo que significaba la timidez. Afrodita era tranquila y analizaba las situaciones varias veces antes de tomar una decisión. Nunca había tenido un debate emocional entre su corazón y la razón, nunca se había enamorado.Audrey explicó su plan y Afrodita comenzó a toser por la sorpresa. Lo que haría sería arriesgado y no entendía como hacía su amiga para no sentir la mínima pena, ella estaría muerta de vergüenza...-Estoy segura de mis sentimientos. Amo a Iker, ¿Por qué debería sentirme avergonzada?-No lo sé, yo no me atrevería a tanto. No sabría ni como seducir, tampoco es que me importe llamar la atención- Se encogió de hombros con desinterés y Audrey quiso arrojarle su cono de helado para saber si habría emoción al menos con eso-¿No sabes seducir? Tu madre es la mejor en pole dance y tú podrías bailar aunque te faltara una pierna sin problemas. Desearía saber moverme así, pero no tengo tus habilidadesAfrodita bailaba, pero jamás en público. Había aprendido la disciplina y la disfrutaba. Bailando allí, con sus músculos tensos por el esfuerzo se sentía relajada, producía un efecto desestresante en ella.-¿Para que debería ir seduciendo hombres si no me interesa ninguno? ¿No crees que sería estúpido?-Muchos mueren por ti. Eres preciosa y tú cabello rojo llama mucho más la atenciónEra cierto, Afrodita era una belleza, muy similar a su padre. Tenía el cabello rojo, piel blanca y unos ojos tan únicos que le quitarían el aliento a cualquier persona. Ella consideraba ser completamente normal, una chica más del montón, pero no tenía conocimiento de cuánto le llamaba la atención al sexo opuesto. No había conocido un hombre que la hiciera sentir única ni tampoco que la hiciera vibrar con solo una mirada. Tampoco estaba apurada por tener nuevas experiencias. El amor llegaría cuando debiera, era todo.-Si claro. Creo que es más posible que Iker pierda la memoria a qué yo me enamore- Se burló sintiendo culpa automáticamenteIker no podía olvidar de quien era hija Audrey, aunque ella se lo había pedido mil veces. Él se negaba rotundamente. Ella lo había besado en una reunión de amigos y los dos habían sentido lo mismo, aunque pronto al reaccionar él se había apartado.-El se olvidará hasta de su nombre. Hasta miré películas para no cometer errores- Afrodita casi escupe el helado. Definitivamente no lo podía creer-No me atrevería a nada de lo que dices-Ya llegará el indicado que te quite la vergüenza...El papá de Solange a pesar de todo lo que hicieron para arruinarlo no quiso que su hijo fuera a la cárcel, no pagó condena, pero de su dinero no recibió nada. A la esposa, por respeto a su matrimonio le dejó un pequeño apartamento que tenía en las afueras de la ciudad, él había puesto todo sus bienes a nombre de Solange, previniendo que su mujer la dejara sin nada, si él llegaba a morir antes que su esposa. El contador si tuvo que pagar condena por ladrón. Ya estamos abrazados en la cama dispuestos a dormir. —Solange quiero que me acompañes a la ciudad donde nací, necesito resolver unos problemas en la empresa. —Claro amor, yo sé que por estar pendiente de la empresa de mi papá, te olvidaste de tus negocios, antes no te importaban, pero ahora sé que quieres encargarte de ellos. —Me voy a encargar de los negocios de mi padre, no por el dinero, porque eso nunca me importó, sino porque se los debo a ellos, yo soy hijo único y tengo que velar por lo que
Joseph me estaba esperando en la cafetería como habíamos acordado, al llegar lo vimos sentado en una mesa tomándose una taza de café. —Buenos días Joseph. —Buenos días Samuel, buenos días señorita Solange. —Deja tomarme un café, antes que me des las buenas noticias, amor, ¿quieres tomarte un café? —Sí amor. —Ahora si Joseph, puedes comenzar a hablar. —La buena noticia es que el dinero no ha salido del país. Y la otra es que el contador tuvo dos cómplices el señor que aparece en la foto es uno, Samuel la foto que tú tomaste. —¿Y el otro? —Es su hermano, lo siento mucho señorita Solange. —¿Mi hermano? —Sí aquí tengo las pruebas, ya se las voy a entregar. Abre su maletín y de allí saca fotos, facturas, recibos, videos, conversaciones sostenidas con el contador. —Quiere decir que el contador, aún se mantiene aquí. —Así es, ayer nada más se reunió con su hermano. —Lo que no entiendo es porque lo hizo, si la empres
Samuel ya tú no eres un adolescente, eres un hombre maduro, eso sí muy enamorado, así que tengo que comportarme como tal, dentro de unos pocos minutos vas a conocer a tu futuro suegro. Ya estoy aquí frente a la residencia, la casa es bellísima, tiene un hermoso jardín, bueno Samuel es hora que te bajes del auto y entres a la casa. Toco el timbre de la puerta y me salió una joven muy simpática. —Buenas noches. —Buenas noches, ¿usted es el prometido de la señorita Solange? —Sí, ella me pidió que le informara que muy pronto baja, pero el señor Robert lo espera en su oficina, sígame yo lo conduzco hasta allá. Para llegar a la oficina tengo que pasar por un pasillo, este tiene varios cuadros familiares, dentro de ellos pude distinguir a Solange, allí tendría como unos quince años, hermosa, de joven fue muy bella y ahora lo es más. —La joven va a mi lado. —Señor Alcázar mi nombre es Mildred, la señorita Solange me habló de usted. —Mucho gust
Estoy con Solange en el aeropuerto esperando a Joseph el detective que contraté para que averigüe el robo de la empresa. Allí viene, la verdad es que aún se mantiene joven, hace veinte años que no lo veía. —Señor Alcázar, que gusto verlo después de tantos años. —Hola Joseph, qué alegría verte, ven dame un abrazo. Lo abracé con mucho cariño, era la primera persona que veía de mi mundo anterior, veinte años sin tener contacto con ninguno de ellos. —Joseph, ella es Solange, mi novia. —Mucho gusto señorita Solange, es un placer conocerla. —Bienvenido señor Joseph. —Joseph ya te reservé una habitación, vamos para llevarte y allí cenamos, puedes alquilar un auto, no te preocupes por los gastos, todo corre por mi cuenta. En el restaurante del hotel mientras cenamos lo pusimos al día de todo lo que sabíamos con respecto a la empresa. —Amor perdona, no te había hablado de esto, pero hoy me estaba tomando un café en el centro de la ciudad
Último capítulo