En la última copa de vino la joven pensó qué, después de todo si podría enfrentar la oscuridad, estaba intentando llegar a su habitación envuelta en las penumbras cuando escuchó un ruido en la puerta de entrada que la dejó paralizada por completo.
Miró a todos lados buscando algo que pudiera utilizar para defenderse, agarró una piedra de cuarzo grande que adornaba una de las mesitas del salón de estar, y se metió detrás de uno de los sofás se sentó en silencio sintiendo como todo daba vueltas a