• Epílogo.
Hanna y Ares se casaron seis meses después, en el gran salón de la mansión de los Prokopis. La ceremonia fue sencilla e íntima, y a ella sólo asistió la familia. Fue una celebración alegre, memorable y conmovedora.
Ese día, la tía Katherine desveló el contenido de su testamento. Dejando como única heredera de su inmensa fortuna a su querida sobrina Hanna De Prokopis, que de ese modo se convirtió, de un plumazo, en una de las más ricas herederas de la ciudad.
Cayendo dicha noticia de