Daniela conducía con las manos firmes sobre el volante, pero su mente era un torbellino de pensamientos incontrolables. Cada palabra de Víctor retumbaba en su cabeza como una sentencia inevitable.
"Javier aclarará mis dudas si las tengo".
¿Cuánto tardaría en conectar las piezas?
¿Cuánto faltaba para que llegara a la verdad que tanto temía?
No podía permitirse el lujo de caer en el pánico, no ahora. Respiró hondo, tratando de mantener la calma.
Lo primero era llegar a casa y asegurarse de que Ad