Daniela contuvo la respiración todo el tiempo mientras rebuscaba en los cajones del tocador de su madre. Sus manos temblaban con cada documento que pasaba rápidamente, temiendo que en cualquier momento alguien abriera la puerta y la descubriera. Su corazón latía tan fuerte que sentía que podía oírse en toda la mansión.
Ella se levantó varias veces, se le cayeron algunas cajas, y en algún momento sintió que entraba en desesperación.
—Ayúdame… ¿Dónde pusiste esos papeles? —sus ojos se nublaron.
La