Marena:
Cuando finalmente tuve a Abraxas frente a mi, luego de solo hablar por teléfono con el supe que estaba perdida, cualquier imagen visual que pudiera haber tenido se quedaba a medias en comparación con el hombre que tenía al frente.
Sus ojos me recorrieron de pies a cabeza con descaro, casi podría jurar que mi piel hormigueaba por cada lugar que sus ojos miraban.
Sus hermosos pozos adornados por largas y rizadas pestañas lograron sonrojarme podría jurar que me veía con Deseo crudo, y