El mayordomo veterano dejó escapar un breve suspiro al ver la obstinación de Ronan.
Sin decir una sola palabra más, se dio la vuelta y regresó al interior de la mansión, dejando a Ronan de pie bajo el abrasador sol que caía sobre el jardín delantero.
Con pasos pausados y ordenados, subió la escalera hacia el segundo piso. En realidad, dudaba en interrumpir el descanso de su señor, pero, al ver que Ronan se negaba rotundamente a marcharse, sintió que debía informar de la situación.
Al llegar fre