Alexa se giró dentro del abrazo de Devan y alzó la vista para contemplar aquellos ojos de halcón que ahora solo irradiaban calidez para ella.
La emoción que inundaba su pecho hizo que las lágrimas volvieran a deslizarse por sus mejillas, pero esta vez no eran de dolor, sino de una felicidad tan profunda que le resultaba imposible contenerla.
—Gracias por haberlo conservado, Devan. Gracias por no olvidarte nunca de mí —susurró con la voz entrecortada.
Devan sonrió levemente mientras, con infinit