Abigail regresó al departamento de Planificación haciendo resonar deliberadamente sus tacones por el pasillo.
Al pasar junto al cubículo de Eleanor, se detuvo un instante. Sin pronunciar una sola palabra, le lanzó una mirada afilada, cargada de resentimiento, antes de continuar su camino y cerrar de un portazo la puerta de su oficina.
Eleanor, que había presenciado la escena, permaneció en silencio frente a su escritorio.
Exhaló suavemente, consciente de que la tensión entre ambas estaba lejos