Como había gritado cuando Clyde lo tomó por el cabello, tanto el flaco como el otro individuo voltearon para ver qué ocurría, apenas podían medio ver las siluetas a esa distancia, uno era muy alto y el otro se debatía en el aire.
—¡Pero qué diablos! —dijo el flaco— Charlie, ¿eres tú? gritó hacia ellos.
Pero el llamado Charlie no contestó sino que salió corriendo como una gacela, entonces el flaco vio como la figura alta corría a una velocidad impresionante hacia ellos. Adam lo vio y sonrió con