Los cuatro jóvenes se quedaron pasmados al ver a los individuos que los rodeaban, ahora eran cinco, tres de ellos eran los que habían peleado con Clyde y los otros dos les resultaban desconocidos por completo.
—Veo que eres duro de pelar —le dijo a Clyde con una sonrisa torcida en los labios— Creo que tendré que pincharte un poco más fuerte —dijo mientras blandía un puñal en la mano. Clyde no sabía si era el mismo con el que lo había apuñalado.
—Ahora eres más valiente porque tienes un par de a