El teniente Reynolds estaba desconcertado, ¿Cómo era posible que no tuvieran ni la más mínima pista del sujeto, o de los sujetos, que había vapuleado a los hombres que habían atacado a la chica en el parque.
Había vuelto a interrogarlos casi una semana después de los hechos, al menos a todos menos uno, pero ellos repetían las mismas cosas que le habían dicho al principio, y de hecho, ya parecía que ellos dudaban de lo que les había pasado.
Dos de ellos estaban detenidos en la comisaría y el res