Un gran dolor inundó el corazón del joven heredero, mientras observaba el cuerpo sin vida de su amigo. El hecho lo había tomado por sorpresa, y su imprudencia le había costado la vida de su beta y por muy poco la suya.
Conocía a su padre muy bien, no dejaría que muera, pero le daría una gran lección que jamás olvidaría, eso creyó antes de que dos hombres lobos lo tomaron por sorpresa.
Su cuerpo parecía arder en llamas, y sus ojos lleno de venganza marchó hacia el despacho del alfa.
El ambiente