Estoy gravitando en las montañas en donde conocí el amor y crié a mi hija Alinor. Los recuerdos vienen a mi mente como fragmentos desordenados. Son pedazos tristes, sí de madre, pero mi primer amor fue con Zetes. Antes con todo ese poder, no me sentía plena como cuando vivía en esta montaña con mis ovejas. Ahora soy solo la sombra de lo que fui. Desde que vi a Zetes, he tenido un cambio drástico y volver a revivir todo, me consume. Tengo miedo de perder, irónico cuando no tengo nada. Mi cuerpo