El ambiente en el local se ha enfriado, cuando llegó el vampiro arrogante (por primera vez que tenía uno al frente) y me despreció, quería hacerlo desaparecer. No soy de ir a la cabeza de las personas por insultos. Sin embargo, en ese momento ese chupasangre ponía en peligro al amor de mi vida y me sentí una mierda. Es normal, que te cueste aceptar que no puedes proteger a tu compañera de vida y te bajonees. Pero somos un equipo y sé que un grupo unido puede más que un arma letal. La mano de Be