Luar sentía que el tiempo no pasaba, había transcurrido al menos media hora y aún no tenía noticias de su cachorro, estaba consciente de que serían varias pruebas y que se demorarian un poco, pero el no ver que era lo que sucedía con su bebé la tenía con los nervios a flor de piel.
– Ethan está bien, está en las mejores manos – habló Kim al ver que la omega no dejaba de mover su pierna derecha y de jugar con los dedos de las manos, un signo característico de que se sentía nerviosa.
– Lo sé pero