Todo estaba listo para su partida, Luar ya había dejado todo preparado y su amiga se encargaría de entregar el departamento y de lo que faltara.
Desde el día en que Kim apareció en su casa hecho un desastre, venía día tras día en la tarde después del trabajo para saber cómo estaba, si alguien la había molestado y el resto del día se la pasaba llamándola.
La omega se había acostumbrado a toda aquella atención que él le brindaba, pero tenía claro que no podía seguir allí, que su amor era imposibl