Capítulo 85. Capítulo extra IV.
Bella.
Había pasado los dos últimos días en ayunas rezando a la Madre por un poco más de tiempo con mi abuela. Era mi único pariente vivo y sin ella estaría sola y perdida.
Nosotras veníamos de una larga línea de tejedoras cuya única misión en la vida era conservar en nuestra memoria la historia de la creación de nuestra especie y las profecías que nos confió nuestra Madre. Una de ellas decía que cuando una mujer de mi familia fuera forzada a usar la corona dorada, nuestra misión habría termina