Luna se aferraba a la colcha frente a ella, aunque su ropa estaba intacta bajo la manta. Su cuerpo le decía que no había sufrido nada la noche anterior. Sin embargo, la escena que tenía ante sus ojos era innegable. A fin de cuentas, desde la perspectiva de Leandro, ella estaba en la misma cama que otro hombre.
—¡Habla! ¡Explica! —gritó Leandro con furia.
Luna mordía su labio inferior, casi desgarrándolo hasta sangrar. Rafael la miró con preocupación; evidentemente, sus palabras habían sido malin