50 millones, se dio cuenta de que había prestado a Luna 50 millones. Nunca pensó en pedirle que los pagara.
Apresuradamente, abrió su banco móvil para verificar de dónde venía el depósito reciente. Se indicaba que el envío provenía del extranjero, pero el remitente había ocultado su información y el lugar de pago, algo que solo unos pocos países con alta libertad financiera y comercio pueden hacer.
De repente, recordó los viejos tiempos.
En su memoria, cuando Luna le pidió prestado dinero, le di