Luna siguió a Leandro bajando las escaleras, apoyándose en el pasamanos, paso a paso, hasta llegar a la planta baja.
El interior de la villa era amplio y lujoso. La decoración predominaba en tonos cálidos, con suaves amarillos y beiges, y el suelo estaba cubierto por una gruesa alfombra. Los muebles, hechos de pino en su color natural, carecían de esquinas afiladas, lo que los hacía perfectos para los niños, creando una atmósfera de paraíso terrenal.
Luna no pudo evitar sentir remordimiento; si