Leandro ignoró a Rafael. En ese momento, otro hombre en la habitación se levantó.
—Leandro, solo estábamos esperándote. ¿Y esta es? —preguntó, señalando a Luna.
Leandro se adentró en la sala y se acercó a la mesa de juego, tiró de una silla y se sentó sin levantar la vista.
—Es la encargada de la planificación del proyecto de la empresa —respondió.
—Oh, entiendo, esta noche la presentarás al anciano —dijo el hombre, alzando un poco la voz con un tono extraño.
Rafael se inclinó hacia Luna y le su