A partir de entonces, Luna pasó casi todo su tiempo en la oficina, excepto para comer, dormir y ducharse. Finalmente, antes de salir del trabajo, Luna terminó el plan del proyecto según lo solicitado por Leandro y se lo llevó para que lo revisara.
Esa tarde, el sol se ponía en el horizonte, tiñendo el cielo de un rojo ardiente. Algunos rayos de luz se filtraban a través de las ventanas del suelo al techo, iluminando la oficina y creando un ambiente casi de ensueño.
Leandro frunció el ceño mientr