Leona quedó completamente intimidada por su aura aterradora, retrocediendo dos pasos.
—Dado que pareces tener una memoria tan frágil, te lo repetiré una vez más, y lo hare delante de todos aquí—advirtió Rodrigo. Sus ojos destellaban con una ferocidad de lobo, y su rostro estaba cubierto por una inquietante oscuridad. —Noa es una mujer a la que aprecio mucho. Cualquiera que la lastime, estará cruzando una línea muy delicada conmigo, y con la familia Rodríguez.
Sus palabras resonaron en la sala co