"Ese Rodrigo", exclamó Noa, haciendo que Rodrigo se sintiera completamente conmovido.
Su garganta se contrajo ante ese "Rodrigo" y, sorprendentemente, tuvo una reacción inapropiada.
Las lágrimas cristalinas que caían desde las esquinas de sus ojos parecían caer bien profundo desde su interior.
En un instante, olvidó por completo el momento en que ella lo había abandonado la última vez.
—¿El que Clara te regaló? —Rodrigo entrecerró los ojos y usó la yema de sus dedos, cálidos y rudos, para limpia