La primera vez que Noa irrumpió torpemente, se movía como una mosca en sopa, siendo arrastrada por los clientes ebrios, incluso algunos hombres intentaron tocarla. A duras penas logró escapar, solo para ser señalada y maldecida por los ebrios allí presentes.
Todos se rieron a carcajadas, emocionados como si estuvieran viendo una película de los tres chiflados.
—¡Qué tonta! ¿No ha crecido desde la preparatoria? ¡Jajajaja! —exclamó Jimena, riendo mientras señalaba la pantalla y temblaba de risa.
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