—¡Soy la tercera hija de la familia Hernández! ¡También soy hija del señor Hernández! ¿Por qué Leona puede dar órdenes a todos y yo no puedo?! ¡Vayan rapidito y aparéjenme un coche!
El mayordomo, con el rostro pálido, fue a preparar el coche.
La noche cayó y las luces brillaban.
Dentro del exclusivo camarote de lujo de ACE, Jimena y varios hijos de familias adineradas de la ciudad de México brindaban y fumaban, dejando de lado su imagen de damas refinadas y mostrando una actitud más propia de un