—Abuelo, ¿cómo se siente en estos últimos días? Si no tete encuentras, asegúrate de decírmelo a tiempo.
Alejandro se arrodilló junto a la silla de ruedas de Fernando. Levantó la cabeza y encontró la mirada de su abuelo, mostrando los ojos claros y transparentes.—¿Por qué no vienes conmigo a Villa del Mar? Alba y yo también podemos cuidar de ti.
—¿Por qué regresaría a ese lugar? Para ver la cara de tu padre y la maldita nuera, si antes podía vivir hasta los cien años, ahora solo podría llegar a n