—¿Eres tú? — ¡Víctor y Luisana quedaron aterrados!
El hombre frente a ellos era el mismo que había herido gravemente a Luisana en su último enfrentamiento y había secuestrado a Noa.
Para Luisana, su sola presencia le traía recuerdos muy aterradores.
Y para Víctor en ese momento, era increíble ver a Ernesto de nuevo. Miraba fijamente su rostro, una mezcla de familiaridad y extrañeza total.
Se parecía muchísimo a Julián.
—Antes, si hubieras disparado y asesinado a cualquiera de ellos, aún habría e