Capítulo1816
La cara de Leona, en ese momento estaba aún más pálida viendo la tormenta avecinar.

¿Arrodillarse y pedir perdón? ¡Eso sería peor que la mismísima muerte!

Miró de inmediato a Fernando, pero el abuelo estaba muy furioso, sin ni siquiera hacer contacto visual con ella, como si estuviera decidido totalmente a castigarla.

Al ver que su abuelo no le prestaba ninguna atención, Leona se arrodilló frente a Enrique como un perro maltrecho, con el rabo entre las piernas mientras lloraba y suplicaba:

—¡Pap
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