Julio frunció el ceño y tosió ligeramente.
Pero no impidió que Clara hablara.
La risa de Urbano poco a poco se desvaneció, apretando fuertemente los dientes.
Clara bajó de inmediato la mirada con gracia, levantando la vista desde abajo con sus hermosos ojos, y esbozó una amplia sonrisa de desprecio. —También, no puedo dejar de recordarle algo, tío. La próxima vez que asista a un evento importante, sería mejor que Carolina le ayudara a elegir la ropa. Su atuendo actual es realmente muy feo, apena