En la oscuridad, el cuello y las orejas de Diego se enrojecieron completamente.
Su respiración se volvió más pesada, lentamente levantó la mano, la cálida palma cayó sobre su vientre, acariciando su piel suave que parecía más propia de una mujer que de un hombre.
—Así que, ¿todavía crees que es un sueño?
Teófilo temblaba como si lo hubieran electrocutado, finalmente, se inclinó emocionado y agarró su rostro, besándolo ferozmente.
Ambos se sumergieron en un apasionado beso, expresando su amor mut