Inés, reprimiendo la aflicción, forzó la sonrisa más radiante, incluso con un toque de dulce sumisión, consolando con palabras suaves. —He oído que te enfermaste, Aarón corrió de inmediato para cuidarte. Esto muestra cuánto se preocupa por ti. Si no te importa, ¿puedo encargarme de ti estos días? Dime lo que quieras comer, ya sea sopa, platos salteados o postres, puedo prepararlo todo lo que desees.
Aarón, viendo esto, sintió su corazón apretarse al instante. Sin poder evitarlo, rodeó su cintura