Bajo la luz suave de la luna, las dos personas en la habitación están en íntimo contacto.
El hombre contemplaba a la mujer sentada sobre él, con una expresión tierna y apasionada.
—Nunca he probado esta posición. Si no lo hago bien, no te decepciones—las manos pequeñas de Clara presionan el pecho ondulado de Alejandro mientras hablaba tímidamente.
Alejandro agarraba sus delgadas y blancas piernas con ambas manos, sin atreverse a mostrar demasiada excitación.
Él no esperaba que la recompensa que