Simón se apretó las sienes, visiblemente preocupado. —¿Quién tiene la capacidad de recopilar pruebas tan detalladas y el ingenio para presentarlas en público sin ser detectado? ¿Quién podría ser tan hábil?
—Obviamente, la gente de la familia Almazán. Después de todo, Yago era su archienemigo y, con las elecciones a la vuelta de la esquina, querían derribar a su oponente—murmuró Eduardo con enojo.
—No es la familia Almazán—afirmó Leonardo con determinación. —Según mi información, la familia Almaz