Desde aquel día en que Inés solicitó suspender sus encuentros, Aarón no ha dejado de buscarla ni un solo día.
Llamadas desesperadas una tras otra, noches enteras esperando afuera de Villa Hermosa, marchándose una y otra vez descorazonado.
Su apariencia, atrapada y sufriendo por amor, no palidecía en comparación con los días en que Alejandro perseguía inútilmente a Clara.
Inés no se atrevía a salir, encerrándose cada día en su habitación, descuidando por completo la comida y el sueño, adelgazando