Si ella hubiera llegado un segundo más tarde, inevitablemente se habría quedado atrapada como un sumiso animal, a merced de los demás para ser sacrificada.
En ese momento, desde la oscuridad, se escuchó una risa siniestra. — ¡Asistente! ¡Sal de ahí!
Clara había entrenado con su hermano mayor y su cuarto hermano desde que era muy pequeña, y tenía una audición excepcional. Identificó de inmediato la dirección de donde provenía la voz, agarró sigilosamente su arma con ambas manos y apretó el gatill