(NARRADO POR KEELEN)
El sudor me cegaba. Mis brazos temblaban sobre las barras paralelas mientras Marcus contaba los segundos de mi resistencia. Cada fibra de mi espalda gritaba, protestando contra el titanio que ahora formaba parte de mi esqueleto. Pero el dolor físico era un susurro comparado con el nudo que se formó en mi garganta cuando, durante un descanso, tomé el teléfono.
Había una notificación. Una publicación nueva. Mi corazón golpeó mis costillas con una fuerza salvaje. Era ella.
Ei