Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche se había desvanecido entre caricias y promesas susurradas. Keelen, con el torso desnudo y apenas sus bóxers puestos, se había quedado dormido abrazado a mí, y yo, refugiada en su calor y vistiendo solo su camisa desabrochada, me sentía por primera vez a salvo. Estábamos acurrucada en su pecho, escuchando el latido constante de su corazón, cuando el est







