Mundo ficciónIniciar sesiónEl comedor nunca se había sentido tan pequeño. El aroma del café recién hecho y el pan tostado no lograba disipar la tensión que flotaba sobre la mesa. Mi padre estaba sentado en la cabecera, apuñalando un trozo de fruta como si fuera el corazón de Keelen, mientras mi abuelo masticaba con parsimonia, disfrutando del espectáculo. Keelen, fiel a su estilo, estaba sentado a mi lado, rozando mi pierna por d







