Mi corazón latía aceleradamente y un nudo se formaba en mi estómago mientras me dirigía hacia la oficina de Armando. Podía percibir las miradas furtivas de mis compañeros de trabajo, quienes parecían haberse percatado de la tensa y hostil relación que últimamente mantenía con nuestro jefe. Algunos me observaban con genuina preocupación reflejada en sus semblantes, mientras que otros lucían una expresión de maliciosa satisfacción, como si disfrutaran de mi inminente desgracia.
Al arribar a la pue