Del otro lado del celular se escuchó una voz muy respetuosa.
—Jajaja. Esta descarada incluso ha traído a un ayudante para actuar en esta farsa. ¿Cuánto le pagaste por día? Seguro que ni siquiera pudiste contratar a alguien decente, ¿verdad? ¡Actuar es muy fácil, cualquiera puede hacerlo! —le gritó furiosa Antonia con desprecio.
Al escuchar estas palabras, Diego se enfureció. No podía creer que alguien se atreviera a hablar así de la señorita Ortiz. ¡Qué audaz!
—Señorita, ¿está teniendo algún pro