—Mariana, no, no… hija, mira escúchame. Yo realmente quería a tu madre. Si no hubiera sido porque se enamoró de otro hombre, quedando embarazada de un bastardo y queriendo huir con él, yo nunca la habría dejado. Y, además, ¡fue Antonia quien me sedujo! Las fotos de tu madre con ese hombre también las tomó ella. Tienes que creerme, siempre fui muy sincero con ella y contigo.
Después de recibir la inesperada llamada, Rafael ya no tenía fuerzas suficientes y se arrastraba para intentar agarrar el t