Rafael y los demás estaban asombrados; no esperaban que Mariana llegara tan rápido.
—¡¿Cómo demonios tienes la llave de nuestra casa?! ¡Voy a denunciarte por allanamiento! —le gritó furiosa Antonia, con los ojos abiertos de par en par. Recientemente había estudiado algo de derecho por el tema de la casa y, por fin, encontró una oportunidad apropiada para usar un término legal.
—Perfecto, denúnciame —respondió Mariana con indiferencia:
—Este apartamento es de Mateo; de hecho, fui yo quien lo ayud