Más tarde, Jerónimo decidió retirarse del mundo del crimen y, junto con sus hermanos, fundó el grupo Ortiz. La empresa creció de forma vertiginosa, expandiéndose ampliamente por todo el norte, comenzando un proceso de legalización. La familia Ortiz se convirtió en una familia a la que nadie se atrevía a provocar.
La mayoría de los veteranos de la empresa eran aquellos hermanos que habían acompañado a Jerónimo en su época más turbulenta. Ellos estaban acostumbrados a vivir sin restricción alguna